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Estados Unidos : La crisis la siguen pagando los trabajadores. - Matière et Révolution
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Estados Unidos : La crisis la siguen pagando los trabajadores.

Jueves 26 de agosto de 2010

Más de un año de crisis económica... y de crisis de dirección

Escrito por La Voz de los Trabajadores

Martes 24 de Agosto de 2010 01:46

La crisis la siguen pagando los trabajadores.

La crisis económica que estalló en Estados Unidos a finales de 2008 y que se propagó como pólvora a toda la economía internacional no se ha cerrado. A pesar de la decidida intervención del gobierno de Obama para rescatar el sistema financiero y estabilizarlo, las dificultades persisten y su debilidad sigue siendo fuente de grandes contradicciones y preocupaciones para los gobernantes, los patronos y los analistas.

Un año y medio después, la economía americana presenta pocos signos de recuperación. No sólo la tasa del desempleo se mantiene por encima del 10% en todos los estados, sino que el número total de parados aumenta a marchas forzadas, aunque esa cruda realidad no la refleja las cifras amañadas del gobierno.

Desde el inicio de la crisis se han destruido puestos de empleo a un ritmo constante y abismal (entre 200 000 y 400 000 empleos eliminados al mes). En el mes de octubre del 2009 se superaron los 24 millones de desempleados, que llegaron a los 27 millones en enero del 2010. Incluso el presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke admite que se necesitarán por lo menos 5 años más para recobrar el nivel de empleo del 2007.

Los trabajadores siguen perdiendo sus casas. Desde el principio de la crisis se han producido unos seis millones de deshaucios, lo que significa que seis millones de familias se han quedado sin casa y han perdido todos los ahorros que habían ido invirtiendo con años de trabajo para pagar la hipoteca. Pero como los precios de la vivienda no bajan significativamente, la inmensa mayoría de esas casas están desocupadas y deteriorándose.

La predicción es que el número de deshaucios va a seguir en aumento, y que en los próximos 2 años, 7 millones más de familias se van a quedar sin casas, y los más preocupante es que las familias afectadas ya no son las de los préstamos basura de las "subprimas", sino que se trata de hipotecas normales. Lo que está ocurriendo es que el nivel de desempleo está amenazando a la mayoría de los trabajadores que viven en una situación de endeudamiento forzado. (nota Economic Crisis in 2010 and Beyond, Januray 2010, Jack Rasmus, Z Magazine)

El Gobierno de Obama: El de las financieras y la guerra

El gobierno de Obama es un gobierno de austeridad selectiva. Argumenta que los Estados Unidos de América, el país más rico del mundo no puede garantizar el sistema de salud pública gratuita por el que las principales asociaciones de doctores y sindicatos hospitalarios, además de organizaciones comunitarias y otros sectores organizados de la clase obrera lleva luchando y exigiendo del avaro estado federal. Un tal programa no es posible por su alto coste.... ¡O porque Obama se gastó y se gasta el dinero en otras cosas!

Se calcula que el gobierno de Obama se gastó un total de 13.3 billones de dólares para "salvar" o mejor dicho refinanciar a las empresas financieras que se han apoderado del aparato de estado. Se calcula que esa cifra, además de ser una de las transferencias de riqueza pública a manos privadas más grande de la historia, equivale a los costes acumulados de las más importantes intervenciones militares del país: la Revolución Americana, la Guerra de 1812, la Guerra Civil, la Guerra Hispano-Americana, la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, Vietnam, Irak y Afghanistan. (Nota: A year of banking bailout, Nomi Prins, Against the Current, March-April 2010).

A pesar de ello, el gobierno de Obama sigue aumentando el gasto militar en Irak y Afganistán mientras continúan los recortes en gasto público que privan a los trabajadores de los servicios mínimos de educación, salud y asistencia social además de destruir decenas de miles de puestos de trabajo en cada estado.

¿Por qué no se abre la brecha de confianza en el gobierno de Obama?

La agudización de las contradicciones objetivas (como son los recortes presupuestarios, los despidos masivos de trabajadores, la privatización de la educación pública y los recortes a los salarios y beneficios sociales) empiezan a irritar los ánimos de los trabajadores y hace cada vez más complejo el normal funcionamiento del gobierno y el Estado que comienzan a ser más impopulares. Aunque estamos lejos aún de una crisis de confianza.

Al contrario, cuando los sondeos de popularidad mostraban que a finales del año pasado sólo el 22% de la población apoyaba la política del Presidente, el gobierno de Obama se ha puesto a trabajar para dar a los trabajadores una ilusión de dinamismo y competencia sacando la Reforma de la Salud del embarramiento legislativo en la que estaba metida.

Por un lado, la situación de incertidumbre y desesperanza que embarga a la sociedad entera alienta a las masas trabajadoras hacia la lucha, como lo empieza a mostrar las luchas de educación.

Por el otro, y en medio de esta compleja situación económica y política, el gobierno de Obama trata de jugar un papel de apaciguador con las masas descontentas mientras implementa políticas de apoyo y fortalecimiento al gran capital. Este busca desesperadamente ganar tiempo para restablecer el equilibrio económico y tratar de regresar a la normalidad el estado de la economía, mientras que utiliza a los medios de comunicación para difundir la masiva propaganda de gobierno y dar la sensación de control y "acción de gobierno"... aunque no sea una acción a favor de los trabajadores.

La crisis de confianza empezará pues cuando la situación de la clase trabajadora, que empeora a cada día, no pueda ser más encubierta por la retórica del sacrificio compartido, del activismo parlamentario y del optimismo del nuevo cambio. Pero los trabajadores sólo entenderán esas contradicciones cuando se pongan a luchar y el gobierno les ignore o les reprima.

La volatilidad de las masas, la losa burocrática y la tarea de los revolucionarios

Dado que son las masas trabajadoras las están pagando un alto precio por la crisis y que están soportando el peso de la crisis, la agravación de las dificultades económicas puede llevar a los y las trabajadoras a protagonizar un estallido de movilización.

Tal tendencia se insinuó en la lucha por la defensa de la educación pública en California que se está extendiendo a otros estados. También es posible un reanimamiento de las movilizaciones de los inmigrantes, como ocurrió en el 2006. El problema fundamental es la falta de una dirección política a las luchas o su extrema debilidad, como es en el caso de las luchas de educación que no han podido desarrollarse a su máxima capacidad.

Tenemos que tener en cuenta la presencia de importantes factores subjetivos añadidos a la falta de una dirección revolucionaria que represente los intereses de los trabajadores, y se trata del gran peso que tienen los aparatos burocráticos de los sindicatos.

¿Es posible un estallido con carácter revolucionario producto de una explosión en las luchas? En nuestro análisis no podemos olvidar que la mayoría de los trabajadores no están organizados, lo que influye en las características de cualquier estallido y en su relativa previsibilidad.

Lo que sí sabemos, es que en cualquier momento un sector en lucha puede iniciar un estallido que cambie la situación del país, a una situación pre-revolucionaria. Ese estallido y cambio de la etapa depende de una combinación de elementos objetivos (situación material) y subjetivos (a nivel de la conciencia y de la organización). Los elementos objetivos son claros: estamos sumidos en la mayor crisis económica desde los años 30 y hay predicciones serias de una continuación de agravación de la crisis, y posiblemente de un segunda crisis financiera, dado que las contradicciones del sistema persisten.

La tarea de los revolucionarios pues no finaliza en el análisis de la economía y de las contradicciones en la estructura material de la sociedad, sino que empieza ahí mismo. La tarea de los revolucionarios no es sólo pues una tarea de análisis y de propaganda, sino que es una tarea de transformación y resolución del problema subjetivo, problema histórico de la clase obrera, que es el de la dirección política en las luchas.

La resolución de la crisis de dirección no se puede llevar a cabo desde los libros, sino desde la lucha, construyendo las luchas con un trabajo incansable de agitación y organización, y luchando por disputarle la dirección de los movimientos y las luchas a los reformistas y a los reaccionarios sin caer en el vanguardismo característico de los agitadores inexperimentados que nos aísla de las masas.

Claro está que no podemos excluir que una agudización de la crisis y de las contradicciones objetivas rompa el equilibrio precario que mantiene hoy a la clase obrera desmoralizada y embrutecida. Pero dicha posibilidad no puede ser excusa para no trabajar por despertar a la clase obrera y darle confianza para luchar y revertir el curso de la crisis.

Fuente: La Voz de los Trabajadores, no. 06. Agosto de 2010

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